DE CÓMO GESTIONAR UNA RESURRECCIÓN 2.0

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Madrid, 20/12/2010.- Se levantaron los zulianos en Santa Bárbara, gritan “la Guardia no pasa”. Arriba Santa Barbara, aquí si hay cojones, agarren palco para que tengan qué contar a sus nietos. Chucho Meleán, hacienda El Pionio, con 250 goajiros armados no permitió que entraran funcionarios del Inti y mucho menos del Ejército… Chávez si pensaste que en el Sur del Lago no había bolas, pues te pelastes, aquí hay bolas y muchas… eso es lo que falta al resto del país… Pásalo a todos tus contactos, vamos a luchar por lo que por derecho nos pertenece, basta de abusos!!

Este es uno de los centenares de mensajes que sobre Jesús Meleán circularon en la red, fue el personaje más famoso de los chats, foros y twet del pasado domingo en Venezuela. Cual leyenda urbana, Meleán y sus goajiros se propagaron como un virus 2.0 en las redes sociales venezolanas. “92 años, dueño de El Peonío, calificó de héroes a sus trabajadores” o "nos matarán aquí a todos", se afirmó sin ton ni son en foros públicos de portales como www.noticierodigital.com. En pocos minutos, la entramada virtual gestó una insurrección zuliana al sur del lago de Maracaibo. Gritos de independencia se alzaron en contra de Hugo Chávez en un mundo virtual paralelo que se desvaneció con el ocaso.

El contrapunteo de mensajes, correos y twets sobre Meleán, surgió en medio de la intervención de 42 haciendas y  más de 20 mil hectáreas por orden directa de Hugo Chávez.  Por su parte, los medios tradicionales sólo reflejaron la noticia del cierre de la Carretera Panamericana que comunica con El Vigía, con tractores y camionetas que frenaron el paso de los efectivos de la Guardia Nacional (GN) que se trasladaban a las tierras señaladas para su ocupación, tal y como se puede constatar en la versión on line del diario El Universal.

¿Meleán sólo fue una leyenda urbana, un ruido vago, sordo y continuado en la vida 2.0? A sólo un día de los acontecimientos se perfila como un rumor con aires de insurrección. Lo único cierto es que abre el debate en torno a la realidad y la ficción de todo lo que circula en la red. No debemos olvidar la advertencia de Carrera (1998), sobre el control de calidad en Internet: “la información disponible sobre cualquier materia podrá ser enorme y actualizada, pero no tendrá ninguna garantía sobre su calidad o veracidad”. Ahora la responsabilidad es de los periodistas venezolanos, quienes deben tener la misión de escudriñar la realidad y mostrar la veracidad de los hechos ocurridos en el sur del lago Maracaibo.

Por lo general quien germina un rumor buscar persuadir a su interlocutor; vale preguntarse, ¿la noticia de Meleán es un intento de manipulación de algún actor político o es sólo una expresión espontánea de la necesidad de libertad de expresión ante el secuestro mediático del Gobierno Bolivariano? Los periodistas tendremos la última palabra. Mientras, hoy es un nuevo día, todo igual. Algún nuevo mensaje de insurrección circulará en el imaginario colectivo de la oposición venezolana. Y el socialismo avanza a paso de vencedores…

FOTO: Mario Filippo

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