El Papa abrió las puertas del Vaticano a los pobres

Por Marinellys Tremamunno para Diario Los Andes (Venezuela)

Con una misa en la Basílica de San Pedro ante 4 mil pobres y un almuerzo con 1.500 de ellos, Bergoglio hizo un llamado a la “no indiferencia” de los más necesitados

Este domingo 19 de noviembre el Papa Francisco celebró en Vaticano su anunciada primera Jornada Mundial de los Pobres. Un día especial dedicado a los más necesitados que invita a la construcción de esa “iglesia a puertas abiertas” que frecuentemente nos propone el pontífice en sus discursos.

La Santa Sede inició la jornada a las 10 de la mañana, con una Santa Misa presidida por el proprio Papa Francisco y que, según datos de la Gendarmería Vaticana, reunió a más de 4 mil personas, entre pobres y refugiados provenientes principalmente de Italia, Francia, España, Alemania y Polonia.

“La omisión es también el mayor pecado contra los pobres”, afirmó Jorge Mario Bergorio y rechazó la actitud de la “indiferencia” del “hermano que pasa necesidad” o “indignarse ante el mal, pero no hacer nada”. Una homilía que en definitiva nos invitó a ir más allá de las palabras para ejecutar obras por el bien común.

“Es para nosotros un deber evangélico cuidar de ellos, que son nuestra verdadera riqueza, y hacerlo no sólo dando pan, sino también partiendo con ellos el pan de la Palabra... Amar al pobre significa luchar contra todas las pobrezas, espirituales y materiales”, dijo.

Hechos más que palabras

Y Francisco fue más allá de la palabra. Tras el acostumbrado Angelus, el Santo Padre se dirigió al Aula Pablo VI para comer junto a mil quinientos pobres. “Bienvenidos, preparémonos para este momento juntos”, dijo el Papa Francisco a sus huéspedes especiales. “Cada uno de nosotros, con un corazón lleno de buena voluntad y amistad con los demás, compartimos el almuerzo y deseamos mutuamente lo mejor, y ahora oremos al Señor para que bendiga esta comida, bendiga a quienes la prepararon, para que nos bendiga a todos”.

Luego de las espontáneas palabras de bienvenida, inició el desfile de platos típicos italianos: ñoquis sardos con tomate, aceitunas y queso, albóndigas con verduras, polenta y brócolis, de postre tiramisú, agua, refresco de naranja y café. Todo servido gracias a la colaboración de 40 diáconos y 150 voluntarios de la diócesis de Roma.

La Jornada Mundial de los Pobres fue creada por el Papa argentino durante el Jubileo Extraordinario de la Misericordia, con la intención de “estimular a los creyentes para que reaccionen ante la cultura del descarte y del derroche, haciendo suya la cultura del encuentro”, se lee en el mensaje escrito por el Papa para la ocasión. En definitiva, con esta jornada que se celebró a nivel mundial, el Papa nos invita a ir al encuentro de las “periferias existenciales”.

Foto: L'Osservatore Romano

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