Papa Francisco clama por el fin de las guerras

Por Marinellys Tremamunno para Diario Los Andes (Venezuela)

5 mil personas asistieron a la misa realizada por el pontífice para conmemorar a los fieles difuntos. Ocasión que aprovechó para recordar a los soldados caídos en las guerras y pedir por el fin de la “guerra a pedacitos”

“¡Con la guerra se pierde todo!”, advirtió el Papa Francisco durante la misa de los Difuntos que ofició en el cementerio estadounidense de Neptuno, ubicado en la provincia de Roma. Con un tono reflexivo y pausado, aseguró que “el mundo otra vez está en guerra y se prepara para ir otra vez a la guerra con más fuerza, no más señor, no más”.

Las fuertes palabras del pontífice se oyeron ante un público de al menos 5 mil personas (según cifras de la Gendarmería Vaticana), que se reunieron ante el imponente sagrario militar, rodeado por dos prados con más de 8 mil cruces. Un lugar simbólico que recuerda a los soldados estadounidense caídos hace 74 años en los combates que se vivieron en la zona, entre alemanes y aleados, para liberar a Italia de la ocupación nazi.

Recordó que a lo largo de la historia muchos hombres “han pensado en ir a la guerra, convencidos de lograr un mundo nuevo, de hacer una primavera” y, por el contrario, han acabado provocando “un invierno, frío, cruel, reino del terror y de la muerte”.

“Los hombres hacen de todo para declarar y hacer una guerra, pero, al final, se destruyen a sí mismos”, afirmó el Santo Padre, pidió además no olvidar las lágrimas de las madres y esposas de los caídos en las guerras. “Recemos por todos los difuntos, en un momento en donde tantos mueren en las batallas de cada día, en esta guerra a pedacitos”, dijo.

El administrador del cementerio de Neptuno explicó que en Europa existen al menos 27 cementerios dedicados a los soldados caídos en las guerras, pero es la primera vez que un

Papa visita un. “Es un gran honor” aseguró y de seguro un fuerte mensaje en estos tiempos tan convulsionados que vive el mundo.

Los frutos de la guerra. Al finalizar la misa, Bergoglio se trasladó al Santuario de las Fosas Ardeatinas, ubicado en Roma, en donde las tropas alemanas asesinaron a 335 italianos el año de 1944. Al término de la visita, el pontífice escribió una dedicatoria en el libro de honor: “Estos son los frutos de la guerra: odio, muerte, venganza… Perdónanos, Señor”.

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