El Vaticano habría intentado mediar por Maduro, pero el dictador no aceptó propuestas

Según el reportaje, el cardenal Parolin convocó con urgencia al embajador de Estados Unidos ante la Santa Sede, Brian Burch, para exigir claridad sobre los planes de Washington en Venezuela
MARINELLYS TREMAMUNNO / DIARIO LAS AMÉRICAS
La diplomacia de la Santa Sede opera en silencio, en los márgenes del poder visible, con un lenguaje prudente y tiempos largos. Precisamente por eso tiene un valor informativo excepcional la revelación publicada por The Washington Post este 9 de enero de 2026: según el medio estadounidense, en la víspera de Navidad se llevó a cabo una reunión inédita en la Ciudad del Vaticano, en la que el cardenal Pietro Parolin, secretario de Estado y número dos del Papa, habría convocado al embajador de Estados Unidos Brian Burch para intentar mediar en la crisis venezolana.
Se trató de “una reunión no reportada previamente en Nochebuena en la Ciudad del Vaticano”, orientada a “encontrar un refugio seguro para Maduro” antes de la operación militar estadounidense que terminaría con su captura. La información se apoya en “documentos gubernamentales obtenidos por The Washington Post” y en entrevistas con cerca de veinte fuentes vinculadas a negociaciones diplomáticas y de inteligencia.
Según el reportaje, el cardenal Parolin convocó con urgencia al embajador de Estados Unidos ante la Santa Sede, Brian Burch, para exigir claridad sobre los planes de Washington en Venezuela. La pregunta planteada fue directa: “¿Estados Unidos se limitará a perseguir a los narcotraficantes o la administración Trump busca realmente un cambio de régimen?”.
Parolin admitió que “Nicolás Maduro tenía que irse”, pero insistió en que “se le ofreciera una salida”, con el objetivo de evitar un derramamiento de sangre y una desestabilización mayor en Venezuela.
Esta intervención no es un hecho aislado. No es la primera vez que el cardenal Pietro Parolin intenta contribuir a una salida a la crisis venezolana. Antes de asumir la Secretaría de Estado, Parolin fue nuncio apostólico en Venezuela entre 2009 y 2013, un período marcado por una creciente polarización política y por el agravamiento de las dificultades sociales e institucionales del país. Esa experiencia directa lo sitúa entre los funcionarios vaticanos con mayor conocimiento de la dinámica interna venezolana, de sus equilibrios de poder y de las sensibilidades que rodean cualquier intento de mediación internacional.
Según The Washington Post, el cardenal Parolin habría informado además que Rusia estaba dispuesta a conceder asilo a Maduro. “Lo que se le propuso fue que se fuera y pudiera disfrutar de su dinero”, indicó una fuente citada por el diario, añadiendo que “Vladimir Putin garantizaría su seguridad”.
¿Por qué fracasó la mediación?
El intento, sin embargo, no prosperó. El reportaje explica que Maduro rechazó de manera reiterada todas las vías de salida que se le ofrecieron, incluso cuando la presión militar y política de Estados Unidos se hacía cada vez más evidente. Según una de las fuentes citadas, “no estaba aceptando el acuerdo” y prefirió “sentarse a observar cómo otros creaban una crisis”.
A ello se sumó, de acuerdo con el artículo, una lectura errónea por parte de Maduro de las señales provenientes de Washington. El mandatario venezolano habría creído que una llamada telefónica mantenida con Donald Trump en noviembre “había ido bien”, cuando en realidad —según un alto funcionario estadounidense— el mensaje fue inequívoco: “El presidente le dijo que podía irse por las buenas o por las malas”.
El texto añade otro factor decisivo: el temor de Maduro a abandonar el poder sin el respaldo de su círculo más cercano. Parolin habría transmitido que el mandatario dudaba en aceptar el exilio porque temía por su seguridad personal y por la de sus principales colaboradores, en particular la vicepresidenta Delcy Rodríguez y el ministro Diosdado Cabello. Además, Cabello —según los documentos citados— lo habría convencido de que dejar el poder “podría costarle la vida”. Este conjunto de cálculos políticos, desconfianzas y resistencias internas terminó por bloquear la vía diplomática.
Una semana después de aquella reunión de Nochebuena en el Vaticano, Maduro y su esposa fueron capturados por fuerzas especiales estadounidenses en una operación que, según el propio artículo, causó la muerte de unas 75 personas.
Contactos diplomáticos posteriores
Posteriormente, el Departamento de Estado de Estados Unidos informó oficialmente sobre un nuevo contacto al más alto nivel entre Washington y la Santa Sede. Según un comunicado atribuido al portavoz adjunto principal Tommy Pigott, el secretario de Estado Marco Rubio sostuvo una conversación telefónica con Su Eminencia el cardenal Pietro Parolin, secretario de Estado del Vaticano.
“Ambos líderes abordaron desafíos urgentes, incluidos los esfuerzos para mejorar la situación humanitaria, en particular en Venezuela, así como la promoción de la paz y la libertad religiosa a nivel mundial”. Asimismo, el comunicado señala que el secretario Rubio y el cardenal Parolin “reafirmaron su compromiso de profundizar la cooperación entre Estados Unidos y la Santa Sede para abordar prioridades compartidas en distintas regiones del mundo”.
Fuente: The Washington Post, “Inside the frantic global race to find an escape route for Maduro”, 9 de enero de 2026



