La hegemonía cultural de Gramsci: el virus italiano

Tras casi 100 años de existencia, el concepto político de este pensador comunista italiano continúa incidiendo en la dirección de la sociedad civil hasta convertirse en una amenaza para la democracia

MARINELLYS TREMAMUNNO / Especial DIARIO LAS AMERICAS

Se pueden enumerar numerosas causas para entender por qué Venezuela pasó de ser un país moderno y próspero a un Estado fallido multiplicador de miseria, desde económicas como políticas y sociales, pero existe un virus “made in Italy” sin duda clave para entender la destrucción del país con las mayores reservas de petróleo del mundo.

El 22 de enero de 2020, el dictador Nicolas Maduro conmemoró los 129 años del natalicio de Antonio Gramsci a través de un tuit, afirmando que “hoy nos guía con su moral y pensamiento para construir el modelo que salvará a la humanidad, el Socialismo”. Y el 27 de abril también recordó los 83 años de su muerte con un segundo tuit, en el que invitó a “estudiar su obra y pensamiento, indispensable para comprender los cambios que exige la humanidad”.

Los mensajes de Maduro non son casuales como tampoco han sido casuales las numerosas menciones sobre Gramsci que hizo en pasado el propio Hugo Chávez. En particular, quedó para la historia, el discurso del 02 de junio de 2007, en donde presentó formalmente al pensador y político italiano ante un publico de más de un millón de personas, en su mayoría provenientes de sectores muy pobres del país: “quiero recurrir al pensamiento de Gramsci para utilizando las ideas, utilizando las luces del pensamiento, entendamos cada día mejor lo que está pasando aquí hoy en Venezuela”.

Pero, ¿quién es Antonio Gramsci? Un político, filósofo, periodista y crítico literario italiano, originario de la isla de Cerdeña, considerado uno de los máximos exponentes del marxismo occidental y fundador del Partido Comunista Italiano (1921). Es el padre del concepto de hegemonía, entendido como la capacidad de dirección moral, intelectual y cultural de la sociedad civil.

Para entender mejor el pensamiento de Antonio Gramsci, es imprescindible consultar al filósofo italiano Renato Cristin, quien explicó al Diario Las Américas que “la teoría gramsciana mantiene que un movimiento político, para ser hegemónico (que no necesariamente significa dictatorial) tiene que contar con el consenso, y para adquirir consenso tiene que conquistar la confianza de los ciudadanos, pero para lograr dicha confianza tiene que conquistar las instituciones sobre las que el Estado se basa y que contribuyen a formar la opinión pública; y antes que nada necesita conquistar los espacios de la formación y la cultura: escuelas y universidades, medios y sectores artístico-culturales. El partido que triunfa en esta operación gana el juego”.

El profesor de la Universidad de Trieste y autor del libro “Padroni del caos” (Señores del caos), también indicó que “la prueba de la eficacia de la teoría gramsciana reside en el hecho de que ha sido adoptada con éxito en varios países de Europa y América latina, incluso en Estados Unidos, en donde Gramsci es uno de los autores más estudiados en las universidades norteamericanas”.

Y Hugo Chávez aplicó muy bien la teoría Gramsciana de la hegemonía cultural para imponer el Socialismo del Siglo XXI en Venezuela: conquistó la confianza de los ciudadanos con sus discursos contra la corrupción para ganar consenso y, una vez en el poder, hizo un paciente e incisivo trabajo de ocupación de las instituciones democráticas, para luego imponer un marxismo cultural a la italiana, con estilo latino-caribeño.

“Lo que está muriendo se niega a morir y todavía no termina de morir y lo que está naciendo tampoco ha terminado de nacer”, dijo Hugo Chávez en su discurso de junio de 2007, para anunciar el nacimiento de la V República en Venezuela, parafraseando la famosa frase de Antonio Gramsci: “El viejo mundo está muriendo. El nuevo tarda en aparecer. Y en este claroscuro nacen los monstruos”.

Vasco Da Costa, politólogo anticomunista y ex prisionero político venezolano, confirmó la influencia Gramsciana en el chavismo: “La base del Socialismo del Siglo XXI es marxista, pero su desenvolvimiento está inspirado en Gramsci y su fundamento psicológico tiene raíces en el socialismo indo-americano del peruano Carlos Mariátegui”.

Esta inspiración Gramsciana también trajo consigo la destrucción de Venezuela, porque “por eso (Hugo Chávez) toma la prensa, tiene que hacerse una religión, toma las fuerzas armadas, desmantela toda nuestra tradición republicada y hace un gobierno de comunas. Pero lo más terrible de Antonio Gramsci, que no está totalmente estudiado, es el problema de la guerra psicológica: bombardear la mente colectiva para transformar el individuo y hacerlo aceptar una doctrina antinatural para transformarla en la cultura dominadora, en la que manda”, explicó.

Ya lo había advertido el analista chileno Francisco Javier Vargas Galindo, “la filosofía de Gramsci está más actual que nunca y es la base ideológica del Foro de San Paolo. Intentan socavar las instituciones democráticas para llegar al gobierno, porque al llegar al gobierno ganan poder, por caminos democráticos como una Asamblea Constituyente y la modificación de la Constitución. ¿Un ejemplo? Venezuela”.

Ahora ese virus italiano ha dominado la escena cultural del mundo occidental, a través del paradigma de lo “políticamente correcto”, siendo el pensamiento de Gramsci uno de los pilares. “Hoy el marxismo cultural se ha vuelto, desgraciadamente, una realidad global por obra del gramscismo; convirtiéndose en una amenaza porque apunta a afirmar un régimen totalitario como lo es precisamente el sistema social-comunista”, concluyó el profesor Renato Cristin.

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