I Foro de Ciencia y Tecnología Oscar Noya

ARCHIVO EL NACIONAL

Caracas, 30/07/2000.- En una esquina, los investigadores; en la otra, el Estado. Una pareja que aunque debería andar de la mano, hoy la separa una gran brecha. Es necesaria la creación de un punto de conexión, a través del cual se lograría un efectivo desarrollo de la ciencia y la tecnología en la búsqueda de soluciones para los problemas de interés social. Esta fue la reflexión principal del primer foro-taller del ciclo organizado por el Ministerio de Ciencia y Tecnología, denominado La ciencia y la tecnología en la construcción del futuro del país, el cual se realizó ayer en el auditorio de la Fundación Polar.

El papel de la ciencia y la tecnología en el mejoramiento de la calidad de vida fue el tema central de esta actividad, que contó con la participación de la directora general de Apoyo a la Investigación y Desarrollo del Ministerio de Ciencia y Tecnología, Marta Rodríguez, a cargo de la ponencia central. El panel también estuvo integrado por Máximo García Sucre del Instituto de Investigaciones Científicas, con el tema Relación entre ciencia básica y ciencia aplicada y la mejora de la calidad de vida; Claret Michelangeli y Oscar Noya, ambos de la UCV, con La biotecnología y la calidad de vida, e Investigación de la salud: un flujo continuo entre lo básico y lo aplicado, respectivamente, además de Catalina Ramos del MCT-Conicit que presentó el Proyecto de Agroalimetación.

La discusión giró entorno a cómo la ciencia, la tecnología y los procesos de innovación son herramientas en la solución de los problemas de la sociedad venezolana, a través del desarrollo de la investigación y del aprovechamiento de los mecanismos de conexión. La directora general de Apoyo a la Investigación y Desarrollo del MCT aseguró que "hay un vacío entre la producción del conocimiento, la presentación de los resultados y la utilización de los productos o su concreción en políticas". En este sentido, Oscar Noya manifestó que uno de los mayores problemas de los investigadores es la poca demanda de conocimiento por parte del Estado, "por lo que muchas veces tenemos que tratar de convencer al Ministerio de Salud para que solicite nuestra producción científica". Esta situación trae como consecuencia una gran dependencia de los productos traídos del exterior.

"El país está inundado de costosos kits importados de diagnóstico de Malaria -por ejemplo-, a pesar de que poseemos una gran capacidad de producción a un menor costo, lo que generaría empleos", dijo Noya. Por su parte, el ministro de Ciencia y Tecnología, Carlos Genatios, explicó que las actividades de su despacho se han orientado al "fortalecimiento e integración de las capacidades existentes entre ciencia, tecnología e innovación, en sintonía con estrategias de desarrollo económico y social del país; además de la articulación de conocimientos y tecnologías con demandas específicas de la sociedad venezolana". Indicó que muestra de ello es el Proyecto Agroalimentario, a través del cual el MCT ha destinado 2,5 millardos de bolívares para el desarrollo de la producción de cacao, arroz, ganadería doble propósito, palma aceitera, pesca, acuicultura, azúcar y caña panelera. Asimismo adelantó que además llevar a cabo la evaluación de la primera etapa, el próximo año el MCT se centrará en los renglones: café, raíces y tubérculos, leguminosas de grano, aves y cerdos, hortalizas y frutas.

Para el próximo jueves 20 de julio han previsto la realización del segundo foro, denominado La generación del conocimiento y el fomento del capital humano; el 9 de octubre se discutirá sobre el Fomento del capital humano y el 24 de octubre sobre el Fortalecimiento, vinculación interinstitucional y articulación de redes.

 

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